Cómo afecta el Plan Estratégico del Flamenco 2026-2031 a la educación andaluza

Un análisis crítico desde la práctica educativa

Cuando en diciembre de 2025 leí el Plan General Estratégico del Flamenco 2026-2031 (PGEFA) en Andalucía, sentí una mezcla de optimismo y preocupación. Optimismo, porque por fin la Administración reconoce que el flamenco merece una estrategia ordenada en educación. Preocupación, porque entre lo que el Plan promete y lo que realmente se ejecutará en las aulas hay una brecha que merece ser discutida.

Desde mi dedicación como profesor de guitarra flamenca, especializado en flamencología y docente en un centro educativo, quiero compartir esta valoración crítica. No es un rechazo al Plan, sino una invitación a que sea más concreto en su implementación, sobre todo en el aula.

Lo que el Plan hace bien

Una participación real del sector

El PGEFA se construyó sobre 237 aportaciones de agentes del flamenco recolectadas en nueve paneles provinciales. Esto es importante, ya que es positivo que la Administración haya escuchado a los agentes. Esto marca un precedente de gobernanza participativa que otros sectores quisieran.

Reconocer la educación como eje central

El documento dedica un espacio significativo a cómo integrar el flamenco en todas las etapas: primaria, secundaria, conservatorios. La propuesta de trabajo transversal (música, lengua, historia) es pedagógicamente sensata. Desde el aula, esto es música para los oídos: por fin, un reconocimiento oficial de que el flamenco no es un «adorno» curricular.

Flamenco como bien social y como trabajo

El Plan entiende el flamenco simultáneamente como patrimonio cultural y como sector económico que genera empleo. Esto es realista. Como profesor que además soy emprendedor cultural, reconozco que esta visión dual es fundamental para la sostenibilidad.

Los problemas que veo

1. La formación del profesorado: buen diagnóstico, implementación incierta

El Plan reconoce que «la inclusión real del flamenco en el currículo exige profesorado formado». Exacto. Pero luego:

  • Menciona una «plataforma digital de autoformación» sin especificar quién la diseña, cuándo estará lista o cuánto cuesta.
  • Habla de «refuerzo» de los Centros de Profesorado (CEP), pero sin presupuesto adicional claro. Los CEP ya están saturados.
  • La Ley 4/2023 mencionaba un «plan de formación anual del profesorado en materia de flamenco». Tres años después, no existe.

Aquí me surge una pregunta: Un profesor de primaria en un pueblo de Cádiz que quiere empezar a integrar flamenco en su aula en febrero de 2026, ¿dónde va? ¿Qué curso sigue? ¿Cuánto le cuesta? El Plan no lo deja claro.

2. Financiación: el elefante en la habitación

El Plan tiene un capítulo sobre «marco presupuestario» que ocupa media página. Media página. Para 85 medidas.

No especifica:

  • Montantes por línea estratégica.
  • Si son presupuestos nuevos o reorganización de los ya existentes.
  • Cronograma de gasto.

Aquí me planteo una reflexión: Sin presupuesto explícito y vinculante, un plan es una declaración de intenciones. Una hermosa declaración, pero no un instrumento ejecutable.

3. Congreso Internacional de Educación y Flamenco: ¿cuándo? ¿Dónde? ¿Para quién?

El Plan prevé un congreso como «espacio de encuentro entre docentes». Excelente idea. Pero:

  • ¿Cuándo se celebra? (¿2026? ¿2028?)
  • ¿En qué provincia?
  • ¿Quién financia la asistencia de docentes de zonas rurales?

Sin respuestas, el congreso beneficiará principalmente a especialistas ya volcados en el flamenco, no a maestros generalistas que realmente lo necesitan.

4. Equidad territorial: ¿llegará el flamenco a todos lados?

Andalucía es diversa. Sevilla y Jerez tienen tejido artístico consolidado. Sin embaro Cádiz (que es algo que debe hacernos reflexionar) Almería, partes de Jaén y Córdoba, menos.

Esto puede ser un riesgo: Las medidas del Plan se implementarán primero (y mejor) en provincias «flamencas». Provincias periféricas pueden quedar rezagadas.

¿Qué garantías hay de que un docente en un pueblo de Almería acceda a la misma formación que uno en Sevilla?

5. ¿Qué flamenco entra en la escuela?

El Plan no aborda qué versión del flamenco queremos enseñar. ¿Flamenco «clásico»? ¿Fusión? ¿Flamenco crítico que cuestiona estereotipos?

Ejemplo: hay letras tradicionales que contienen sexismo o clasismo. ¿Cómo orienta el Plan al profesorado para trabajar esto en el aula? ¿Lo evitamos? ¿Lo abordamos críticamente?

Sin esta reflexión, el flamenco en la escuela corre el riesgo de ser una «versión bonita» y desconectada de sus raíces culturales reales.

Y en este caso os pongo un ejemplo práctico que me ocurrió en primera persona: al estar creando el contenido de los libros de flamenco en la editorial SM me encontré con un problema difícil de resolver: había que crear un punto concreto para el palo flamenco de la seguiriya para que el alumno entendiera el estilo y su influencia no solo sonora sino textual. Sin embargo, la sorpresa era que debía mostrar ejemplos de cantaores significativos pero las letras no podían hablar de la muerte, el racismo, sexismo, etc. cosa que fue imposible y tuvimos que trabajar otro palo dentro del marco curricular de la normativa andaluza.

Recomendaciones para mejorar

1. Crear una Oficina de Implementación dedicada

Un equipo permanente (no temporal) con responsable ejecutivo, especialista en educación, especialista en flamenco, gestor presupuestario. Los planes fracasan cuando nadie está a cargo de su ejecución diaria.

2. Especificar una hoja de ruta anual

Cada año 2026-2031: qué medidas se lanzan, en qué mes, con qué presupuesto, quién es responsable. Así será posible verificar el cumplimiento.

3. Crear una «vía básica» para centros sin experiencia

Un itinerario simplificado: 10 actividades lisas para usar, formación online de 20 horas, mentorización mensual. Especialmente para contextos rurales.

4. Impulsar redes de docentes por provincia

Encuentros trimestrales entre maestros que trabajan flamenco. La formación entre iguales es poderosa.

5. Garantizar equidad territorial

Detectar explícitamente qué provincias/contextos están rezagados y asignar así recursos adicionales a esos territorios.

Conclusión

El Plan Estratégico del Flamenco 2026-2031 en Andalucía es un paso importante y como educador, aprecio que la Administración haya tomado en serio la educación flamenca.

Pero el Plan necesita pasar de la ambición estratégica a la especificidad ejecutiva.

Los docentes en las aulas no necesitamos solo visión, necesitamos:

  • Formación clara y financiada.
  • Recursos pedagógicos de calidad.
  • Apoyo técnico real.
  • Reconocimiento de la complejidad de nuestros contextos.

Si el Plan se enriquece con estas consideraciones y se implementa con rigor, puede ser transformador. Si no, quedará como una buena intención.

Desde el compromiso educativo, el flamenco no merece nada menos.

Sobre el autor
Alejandro Mendoza es profesor de guitarra flamenca y flamencólogo, con titulación superior en Guitarra Flamenca y Máster en Flamencología por la ESMUC. Compagina su trabajo en la Escuela de Música San Felipe Neri (Cádiz) con proyectos de innovación educativa como “Flamenco en el Aula”, centrados en integrar el flamenco en el sistema educativo andaluz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario